¿Seguridad o negocio en alza?: Estudio confirma que cesáreas se han duplicado en los últimos 50 años


“En el tiempo en el que se produce un verdadero trabajo de parto, sin intervenciones, se pueden obtener fácilmente entre 8 y 10 cesáreas”, condenó la socióloga Natalia Contreras.

“Los tipos de violencia se dividen de forma distinta en el sistema público y privado. En el privado sin duda es la cesárea cuando hay posibilidad de parto normal. En Chile en el sistema privado tenemos una tasa superior al 70% de cesáreas: ¿qué porcentaje de esa población requería una cesárea? Mientras que en el sistema público son los malos tratos: humillación, retos, malas palabras, es frecuente la frase: ‘Si te gustó ahora aguántatelo’. Todo esto en un contexto en donde la mujer en Chile sigue siendo vista como un objeto sobre el cual se realicen procedimientos, ya sea que el equipo estima necesario para ella o su bebé, pero no es percibida como un sujeto de derecho”. De esta forma y en conversación con Upsocl, el director del Observatorio de Violencia Obstétrica (OVO) en Chile, Gonzalo Leiva, define el concepto de violencia obstétrica que afecta a las mujeres de Chile y el mundo entero.

Debido a que se trata de prácticas que hoy forman parte de la cultura de los partos, las mujeres no logran visibilizar que son víctimas de un sistema que no les entrega alternativas. La mayoría de las cesáreas suele realizarse bajo ningún pretexto o razón médica que avale el procedimiento, ya que las madres tienden a sentirse satisfechas bajo la consigna de que será un procedimiento más seguro para ella y su hijo, sin embargo nunca habrá algo más seguro que lo natural.


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Además del negocio tácito que esconden los partos por cesáreas, éstas responden a manifestaciones de violencia que muchas veces no son captadas por los médicos, quienes se formaron a través de este modelo institucionalizado que lleva más de un siglo operativo.

“Esta violencia está tremendamente normalizada y porque los equipos dentro de los hospitales no la ven, no son conscientes de ella. Hay una frase de un obstetra australiano que dice ‘los peces dentro de la pecera no ven el agua’, lo cual es cierto”, manifiesta Leiva.

Violencia normalizada

De acuerdo a un estudio realizado por el OVO, las cesáreas se han duplicado en los últimos 50 años en Chile, cifras que han despertado la preocupación de entidades internacionales de salud, siendo una de ésta la Organización Mundial de la Salud que establece que el número de cesáreas practicadas no debe superar el 10%.

La investigación, en la que participaron más de 18 mil mujeres, expuso que hace 10 años las cesáreas llegaban a un 20%, sin embargo y hace una décadas éstas han sobrepasado el 40% en el sistema público y el 50% en clínicas y recintos de carácter privado. Las 11.357 respuestas válidamente emitidas, pusieron de manifiesto que las intervenciones fueron realizadas sin una justificación médica clara.

En Chile y según cifras obtenidas desde el Ministerio de Salud en Chile, al menos el 50% de los nacimientos fueron llevados a cabo a través de cesáreas, hecho que refuerza la idea que las mujeres son forzadas tácitamente a dar a luz por medio de este método. Desde los primeros meses de gestación, las mujeres son conscientizadas con el método de la cesárea, haciéndoles creer que se trata del método más seguro y adecuado para traer a sus hijos al mundo.


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La socióloga y autora del libro “Parto medicalizado en Chile”, Natalia Contreras, expuso un dato que agravó la situación nacional y a raíz del cual las cifras reveladas en el estudio, adoptaron mayor validez. Éste alude a la cantidad de cesáreas que pueden ser llevadas a cabo en el tiempo por el que se prolonga un parto natural.

“En el tiempo natural de un parto espontáneo fisiológico que se produce en un verdadero trabajo de parto, sin intervenciones, se pueden obtener fácilmente entre 8 y 10 cesáreas”, condenó.

Además de revelar la preocupantes cifras que rodean a las cesáreas sin justificación en Chile, el estudio comparó las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y el Ministerio de Salud con las experiencias que suelen experimentar las madres a la hora de dar a luz. Ninguna de los consejos expuestos por las entidades recomienda el monitoreo fetal continuo y el uso de oxitocina sintética, fármaco que es utilizado para inducir artificialmente el parto, sin embargo estas prácticas registraron cifras aún más preocupantes.

En hospitales públicos, el monitoreo fetal continuo supera el 80%, el uso de oxitocina artificial el 50% y la administración de anestesia sin ser solicitada más del 70%. Lo mismo ocurre con la rotura artificial de la membrana, la cual registra un 44% en recintos privados y públicos.

“Esto último podría ayudar a explicar lo difícil que ha resultado reducir las cesáreas tanto en el sistema público como privado de salud, ya que conocida es la asociación, por ejemplo, que existe entre el monitoreo continuo y el aumento de cesáreas”, concluye el OVO.

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